Mar 20 Nov, 2018

La vida en tiempo de paz

Una vez instalados en el otoño europeo, la sociedad se adapta a las nuevas temperaturas y asume las condiciones que el clima -cada vez más preocupante e impredecible- dictamina. Resguardarse de las lloviznas y las bajas temperaturas acompañados de una agradable lectura es una de las costumbres más repetidas a lo largo de la historia y este año la editorial Periférica nos brinda la maravillosa oportunidad de disfrutar de la vida de Ivo Brandani, el ingeniero creado por el autor italiano Francesco Pecoraro en “La vida en tiempo de paz”.

En sus páginas iniciales el autor describe la concepción más repetida que se tiene sobre las personas dedicadas a la ingeniería: “Lo único que esperamos de los ingenieros son esos sanos pragmatismos y positivismos que permiten que tanto los ignorantes como los intelectuales puros tomen un avión, crucen un puente en coche o suban a un tren o a un barco con razonables probabilidades de no morir en el intento. (…) No nos gusta que los ingenieros sean sofisticados: mejor si son un poco ignorantes.” Esa percepción del distanciamiento entre desarrollo científico y humanidad parece una distancia insalvable, como si perteneciesen a mundos disjuntos, sin embargo, la historia siempre proporciona excepciones y casos excepcionales que sirven como ligadura entre dos puntos aparentemente opuestos.

El ingeniero azerí Lofti A. Zadeh desarrolló en 1965 la Teoría Difusa, cuyo objetivo no era más que adecuar el razonamiento humano al lenguaje lógico-matemático y así permitir que el desarrollo digital pudiese utilizar tales patrones de conducta. Es justo mencionar que dicha teoría tiene sus precedentes más claros en las Lógicas Multivaluadas de Jan Lukasiewicz y en el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, pero fue gracias a Zadeh por quien hoy podemos disfrutar de programas y máquinas tan sofisticadas, que dejaron a un lado los presupuestos lógicos del Verdadero o Falso y se adecuaron a esa incertidumbre, a esa virtud que tiene el cerebro humano de graduar las opiniones, de discernir según los matices, en función del conocimiento o desconocimiento de la situación a evaluar. La duda, la incertidumbre, el juicio interno son inherentes al humano y parece que los ingenieros lo tienen claro y no sólo eso, sino que además son capaces de medir esos conceptos y utilizarlos en favor del desarrollo comunitario. Fiémonos de sus conocimientos y no desconfíen si a alguno parece dejarse llevar por las emociones, tal vez ese sea el próximo paso, que las máquinas “escuchen música”, como pretendía el también ingeniero y matemático C. E. Shannon.

Por LOGOS

2 respuestas a “La vida en tiempo de paz”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

POST RELACIONADOS

Incertidumbres…

Dicen que el ser humano es un animal de costumbres. Nos gustan las cosas en su sitio, estables, predecibles. Por eso todo parecía haber vuelto a su sitio en nuestro panorama político cuando los dos bloques (izquierda y derecha) quedaron definidos: PSOE-Podemos contra PP-Ciudadanos-VOX (o viceversa). Eso fue antes del 28A…

Por LOGOS
Comentarios 0 |

Elecciones musicales…

Pasaron las elecciones generales y las conclusiones fueron tan numerosas como fueron los pronósticos y las quinielas realizadas antes del domingo 28 de abril. Muchas de las teorías que explican los buenos resultados o las debacles electorales acaecidas se sustentan en profundas tesis políticas o sociológicas que nos ayudan a entender…

Por LOGOS
Comentarios 0 |