Mie 21 Mar, 2018

“Renacer” del movimiento feminista

Desde que Olympe de Gouges escribiera en 1791 la «Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» y Mary Wollstonecraft hiciera lo propio en 1792 con «Vindicación de los derechos de la mujer» (ambas contraponiéndose a una Revolución Francesa que solo consideraba esenciales los derechos de los varones), el feminismo ha crecido y ha logrado éxitos irrefutables para las mujeres como son el sufragio universal, el acceso al empleo o el reconocimiento de los derechos reproductivos.

El compromiso legislativo de algunos gobiernos, en distintas partes del mundo, profundizó en las últimas décadas en los derechos de las mujeres. En el caso español, leyes como la Ley 1/2004, de 28 de Diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género o la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de Marzo, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, son ejemplos de esa tendencia. No obstante, a la vez que estas leyes se aprobaban, el movimiento feminista languidecía. La creencia generalizada entre buena parte de la sociedad, y en especial de las mujeres, de que legislaciones como las citadas suponían ya el cumplimiento de los objetivos relativos a la igualdad, desmovilizó a parte de las que, por edad, estaban en posición de tomar el relevo dentro de las organizaciones feministas.

Entonces, ¿qué pasó el 8 de marzo? ¿Por qué cientos de miles de personas salieron a manifestarse a la calle en ciudades de toda España? ¿Qué llevó a las mujeres españolas a secundar la huelga y los paros parciales convocados para ese día?

Los diarios internacionales se hicieron eco de la impresionante movilización española: The New York Times, por ejemplo, encabezaba su noticia con la imagen de las mujeres bilbaínas, y medios como Le Monde (Francia), La Repubblica (Italia) o The Guardian y la BBC (Reino Unido)  también reflejaron el seguimiento de la huelga en España.

Solo en España, los datos revelan que la brecha salarial por hora trabajada es de un 14,2%, y de un 23% en el caso de la brecha salarial anual (según Eurostat). Esta diferencia se produce debido a las cifras de contratación a tiempo parcial: el 75% de este tipo de contratación corresponde a mujeres, y el 25% de todo el empleo femenino es a media jornada.

Además, según el Ministerio de Educación en 2017, cuatro de cada cinco catedráticos de las universidades públicas son hombres. Ello a pesar de que, por ejemplo, la nota media del expediente académico en estudios de grado de las mujeres supera en 0,26 puntos a los hombres (7,39 ellas frente al 7,13 de ellos), y en el caso de los estudios de máster lo supera en 0,14 puntos (8,23 la nota de las mujeres frente al 8,09 de los hombres).

En último lugar, según datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, en el año 2017 se interpusieron 166.620 denuncias por violencia machista. Es la cifra más alta desde que se recogen datos y supone un aumento del 16,4% respecto al año anterior. Igualmente, se incrementaron en 3,4 puntos las órdenes de protección.

Todos los datos anteriores, unidos a muchos más, han creado un caldo de cultivo que ha hecho inevitable que millones de mujeres salgan a la calle a reclamar lo que es justo, a exigir igualdad, visibilidad y respeto.

No ha sido por un hecho aislado, sino por un conjunto de muchos: la desigualdad, la violencia, el abuso sexual, la brecha salarial… Se ha producido en un momento en el que las mujeres han sido conscientes de encontrarse, toda su vida, bajo un sistema que las asfixia.

En la calle estaban madres y abuelas, hermanas, amigas, compañeras. También hombres, cada vez más y más conscientes de que el mantenimiento de sus privilegios dificulta el camino hacia la igualdad de las mujeres; hombres dispuestos a renunciar a sus privilegios para igualarse en derechos.

Adquirir, en ellas y en ellos, la percepción de la desigualdad y el ánimo del cambio es un proceso que suele costar años. Al final esto desemboca en la idea de comenzar a trabajar por la igualdad en presente y en futuro. Construir el mañana es trabajo diario y constante en legislación, educación y cultura; pero es imprescindible mantener ese pulso para alcanzar la igualdad de derechos y oportunidades.

 

Foto de portada: Vincent West (Reuters)

Por LOGOS

3 respuestas a ““Renacer” del movimiento feminista”

  1. Demasiada verdad y demasiada indignación recorren las calles. No vamos a callarnos y no vamos a dejar de gritar: La manada somos nosotras.

  2. Totalmente de acuerdo con su artículo. Buen resumen del recorrido normativa y el fundamento jurídico del desarrollo respecto de los derechos de las mujeres.

    Es importante tener en cuenta que la desigualdad se ha generado en base a un comportamiento patriarcal de la sociedad desde tiempo inmemoriales y la voluntad del Derecho y la legislación es cubrir esas desigualdades desde el fomento de la convivencia en los términos más amplios posibles.

    También cabe resaltar la importancia de la lucha intergeneracional que representa la lucha de las mujeres por ser iguales de hecho y de derecho respecto los hombres en una ciudadanía cada día más global pero sin embargo, cada día más desigual socialmente y económicamente.

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