Mie 28 Feb, 2018

Suecia en los ojos de Ingmar Bergman

Es difícil saber si los grandes mitos son eternamente mágicos por ser mitos o si la magia es una ilusión creada por nosotros los consumidores” Así reflexionaba Ingmar Bergman mientras contemplaba en la cercanía de una conversación privada a la famosa actriz Greta Garbo.

Mirar cara a cara al mito no es tarea fácil. Y gracias a la filosofía y a su historia estamos advertidos de que el paso del Mito al Logos supone toda una “odisea”, pero, sirva nuestro nombre de precedente, esta es la pregunta que verdaderamente nos interesa ¿cuál es el logos que se esconde tras el mito de Ingmar Bergman? Y a falta de escasos meses para la celebración de las elecciones en Suecia, cabe apuntar con mayor precisión, ¿cómo es el país que sirve de escenario para la obra del autor?

La diversificación de la temática de Bergman dificulta “la provisión de una Idea crítica que permita una visión panóptica de toda su filmografia” como bien señalaba el filósofo español Eugenio Trías. Lo mismo nos ocurre con sus escenarios. Sus primeras películas Det regnar på vår kärlek (Llueve sobre nuestro amor, 1946), o Kris (Crisis, 1946) desarrolladas en entornos rurales de Suecia nos traen reminiscencias del neorrealismo italiano descrito por Fellini o Vittorio de Sica aunque los estragos de la historia establecen diferencias sociales fácilmente reconocibles.

La obra de Bergman avanza cronológica y estéticamente hacia un estudio de la introspección humana y los cambios que genera el entorno en el individuo como unidad indisociable. “Materialmente no se deja al hombre estar solo, estar consigo” esta cita de Ortega y Gasset es uno de los ejes centrales en la obra del director sueco llevada a su máximo esplendor en su película Persona (1966) donde la existencia humana se balancea entre el silencio y la palabra y la importancia de ambos en esta era actual.

Suecia sirve de escenario para la mayor parte de la obra del autor y aunque nos resulte complicado encontrar referencias específicas al país, más allá de películas itinerantes como pueden ser Smultronstället (Fresas Salvajes 1957) o Det sjunde inseglet (El Séptimo Sello) del mismo año, sí que encontramos ejemplos de preocupaciones o situaciones propias de Suecia como bien puede ser el suicidio Nattvardsgästerna (Los Comulgantes 1963), el desarrollo juvenil Sommaren med Monika (Un Verano con Mónica 1953) o la búsqueda de la compatibilidad entre trabajo y familia como dejaba entrever hace más de cuatro décadas en Scener ur ett äktenskap (Secretos de un matrimonio 1973).

En definitiva, un director del cual se cumple un siglo de su nacimiento, con preocupaciones muy adelantadas a su época reflejando la sociedad y la cultura de un país que en unos meses se juega seguir siendo vanguardia.

Por LOGOS

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